jueves, 2 de agosto de 2012

The Beautiful Ones



Hay veces en que la vida te da una bofetada. Se suele entender por bofetada un cambio brusco que irrumpe en un momento dado y que puede provocar un cambio radical que para la mayoría de la gente resulta negativo. Ahora bien, la bofetada mencionada aquí desencamina en un sentimiento de felicidad equiparable a la ligereza sentida al hundir delicadamente la parte abultada de una cucharita en una mousse de chocolate casera recién hecha, a lo que sentiría Songoku la primera vez que se subió en la nube amarilla que le regaló el Maestro Muten Roi, o al momento efímero que sucede al clímax alcanzado con el ser más amado.

Esa bofetada no fue repentina ya que su efecto, al igual que lo que puede producir la picadura de un insecto, fue propagándose a lo largo de los días pasados en un chalet de Benidorm, perdido en la montaña, en el marco de un festival de música “x”; “x” porque el evento en si solo ofreció el motivo para que se reuniesen todos los elementos oportunos. Dichos elementos son la mencionada casa, lejos de Benimierda”, unos caseros que vienen a comer contigo acompañados de su amiga Sangría y, sobre todo, unas personas que, dicho sea de paso, son una especie de maquina expendedora de buen rollo que se te contagia de aquella manera, como si no costase© (expresión de Alcantarilla), y una banda sonora que quedará como el sountrack of our lives.

Los súbditos del reino de la República independiente de la casa del Carrer Venezuela constituyen una comunidad única en su componente heterogéneo; esto es, cada cual aporta un toque individual que le da riqueza a un todo maravilloso comparable a un mundo de flores y arco iris psicodélico. Ellas y ellos son el trío de docentes en música con los que los años no pueden y que consiguen transmitir el mismo brillo que tienen en los ojos a través de canciones guitarreadas y platos secretos spicy desconocidos por los más exquisitos chefs, la reina del moño que pierde la voz pero no el pito, la princesa de Patiño que tiene el don de desahucio de colchón, la parejita feliz que le pondrá “Negrita” de nombre a su hija, la reina oriental más escandinava, la lectora empedernida y alimento preferido de bichos de todo tipo y la Joss Stone de la Vega Media del Segura.

La no planificación y la diversidad de carácter pueden constituir un infierno que pueden resultar en un bodrio de guion. Esta vez, dieron lugar a una colección de recuerdos (la bofetada) por los que merecería gastar 11 fotos Polaroid para conservarlas en un album de la gente maravillosa para cuando llegue el día de la panzá de correr© en cuya portada pondrá: The Beautiful Ones

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