En Manchester el
sol aparecía para engañar mejor a los dos visitantes desconfiados que se atrevieron
a pasar 24 horas en uno de los lugares
más hostiles del norte de Inglaterra en enero. Casi un año después, la ruta a Salford para
llegar a aquel sitio inmortalizado en el videoclip de Stop Me If You Think that You’ve Heard This One Before
fue más amena, sin rodeos, sin perder dos horas por dar vueltas y estar a punto
de llorar de impotencia como en mayo pasado. Esta vez, a pesar de un desliz
inicial, se llegó casi directamente al tan célebre Salford Lads Club. Lo siguiente
fue memorable y compartir unas Heineken calientes de pie en aquel suburbio de clase
social baja con la andaluza con más glamour que se pueda encontrar uno
significa mucho. Morrissey y Johnny Marr nos observaban. El malestar al
penetrar en las calles de las manzanas de ladrillo rojo uniformes se volvió a
sentir aunque Ana, al ser primeriza, lo sintió más. La indumentaria no daba
lugar a dudas al ser chándales que podrían datar de principios de los años 90,
los rostros eran inexpresivos o, más bien, fríos sobre todo las miradas que, de
lo duras y secas que eran, penetrarían al que se las cruza. Quizás esas miradas
reflejen un estado de ánimo; tal vez expresen las oportunidades que brinda el
hecho de residir en ese lugar: oportunidades nulas. El resto fue frío de nuevo,
mucho frío, un frío que penetraba la ropa y paralizaba la epidermis a pesar de
la ingestión de una cantidad de alcohol más que razonable. Era el momento de
regresar.
No hubo tiempo para
visitar, como estaba planeado, al poeta maldito de Macclesfield. No hubo lugar a
ir al 77 Barlton St donde tantas veces discutió con Debbie pero la quiso
también hasta que el amor los separase y la cuerda del tendedero de la cocina
se entrometiese. No hubo tiempo pero queda relegado a lo que será un tercer
viaje a Manchester: Macclesfield, Burnage y otros suburbios nos esperan. No hubo
tiempo pero sí hubo tiempo para pasar delante del Lesser Free Trade Hall en
Quay St donde, un 4 de junio hace 36 años, unos jóvenes asistieron al primer
concierto de los Sex Pistols en Man y, tras hablar en la acera al finalizar el
evento, decidieron crear Warsaw que se convertiría en…
Por último, un binomio
de mejicanos transeúntes se unieron al descubrimiento del gran Canal St o Gay
Village de Manchester considerado como uno de los más alternativos en la
cultura homosexual que alcanzó difusión al ser el escenario de muchas
peripecias protagonizadas por una pandilla de chicos gays en la serie Queer As a Folk. Los Emilios vinieron,
observaron y alucinaron en contacto con el despliegue de purpurina y pestañas
postizas que acaparaban la noche de Canal St.
To be Coninued…
Para Ana, con todo
el glamour
El agujero parecía
haberse cerrado
Estaba curada
Estaba aliviado
