De camino a Murcia el día de Reyes no existía ni la menor idea de que la semana fuera a ser tan mágica. De hecho, puede resultar un tanto raro ansiar con tan desmesurada proporción el retorno a su tierra cuando medio año antes, la necesidad de cambio y de un nuevo inicio eran lo imperaban.
En Murcia, el sol estaba de fiesta en estos primeros días de enero del 2012 y, a pesar de que no se asemejara a un verano asfixiante, se podía ir a pasar una tarde en el parque de la Fama con una botella de Sandevid llevando puesto una camiseta de manga corta. ¿Verdad Clara?
El destroyismo se autoinvitó desde la primera noche con orgía de cerveza en un bar que abrió recientemente llamado Woodstock en donde las jarras de 2 litros se venden al precio asequible de 4€. Fue esa noche donde se supo que en España ahora mismo existen únicamente dos frontmen: Enrique Bunbury y Matías Valiente. Lo dijo el dueño del local que parece gozar de cierta autoridad en la materia. El sueño de una noche loca finalizó con demasiada gasolina como para poder aguantar el peso de la cabeza, pezones enderezados y ice cream pie. ¡Los helados molan!
Independientemente de lo superficial que suene este relato que, en definitiva, no es sino el relato de unas vacaciones merecidas, hubo tiempo para ponerse serio y aprobar el examen de Al-Arabiya además de efectuar una cantidad ingente de papeleo para solucionar el futuro y ver si Italia nos abre sus puertas.
Ha llegado el momento de hablar de los amigos que sin pretenderlo llenaron un corazón de toda la alegría necesaria para aguantar meses más en un país frío y gris que no destaca por su contacto humano. Se reconocerán ya que no se va a citar una lista numerosa de nombres pero quedar con cada una de ellas y de ellos fue como los chocolate sprinkles on the top del cappuccino. Ha de hacerse una especial mención a una amiga que se creía perdida para siempre desde un par de años y que consintió a compartir recuerdos y lamentaciones sobre el tiempo perdido por culpa de la estupidez infantil. El resultado fueron abrazos y un billete de 10€ encontrado en un baño, una vez más tras dos años. =) Gracias a los que habéis dejado un sofá o una cama para pasar estos días en vuestra compañía. Gracias a tod@s por hacer que esta vida suene a viva como una canción de rock de los años 80 con una gran dosis de huevos y mucho mascara a la vez. Seréis mis amigos para siempre.
Finalmente, la última noche fue un salto fuera de la realidad en la que karaoke en la Boca del Lobo, música bakala, Jack Daniel’s en un parking subterráneo y escapada en la Vie en Rose en lo más “oscuro” de Murcia provocaron que el vuelo se fuera a la mierda así como £90 pero Chi se ne frega? Gracias prima por la última noche.
En Nîmes, el último fin de semana, se experimentó una experiencia similar pero con la familia. Si habría que recordar solo una cosa, sería la sonrisa de un sobrino que te dice “tu m’as manqué”. Cocinar con el hermano es otra cosa que, por lo visto, acerca. Tener un cuarto de siglo y empezar a sentir por fin cierta dependencia hacia los amigos y la familia es tal vez positivo y presagio de un gran cambio debido en parte a la madurez o a cierto miedo. Ella dejó una huella permanente…